¿Tienes un negocio propio en Córdoba? Haz click aquí si quieres aparecer en esta guía.

Usa este buscador para encontrar el servicio o la empresa que necesites

Medina Azahara

941 veces visto

Medina AzaharaMadinat al-Zahra o Ciudad de la Flor, hoy conocida como Medina Azahara, era una ciudad palatina o áulica mandada edificar por Abderramán III (Abd al-Rahman III, al-Nasir) a unos 8 km en las afueras de Córdoba en dirección oeste, a las faldas de Sierra Morena. La ciudad fue construida para demostrar la superioridad política y religiosa del Califato cordobés frente a los grandes enemigos que éste podía tener en la época, como los fatimíes de Ifriqiya, la zona norte del continente africano, eran chiíes enemigos de los omeyas, mayoritariamente de la rama islámica suní. La constucción también era símbolo de su poder y dignidad. Otra hipotesis, más popular, indica que la ciudad fue construida en honor a la favorita del Califa, llamada Azahara.

El conjunto de Madinat al-Zahra

El conjunto de Medinat al-Zahra se encuentra a 8 km al oeste de la ciudad de Córdoba, orientado de norte a sur, a las faldas de Sierra Morena, en la ladera del Yabal al-Arus (Montaña de la Desposada o Sierra de la Novia), sobre el valle del Guadalquivir, fue calificada como el Versalles de la Edad Media. Fue elegido por los extraordinarios valores del paisaje, permitiendo desarrollar un programa de construcciones jerarquizadas, de tal manera que la ciudad y la llanura extendida a sus pies quedaban física y visualmente dominadas por las edificaciones del Alcázar. Hoy en día quedan restos de caminos, canteras, acueductos, almunias y puentes (algunos completos como el de los Nogales), redes viarias e infraestructuras hidráulicas y de abastecimiento que en su momento fueron necesarias para la construcción de esta gran ciudad.

Medinat al-Zahra se distribuía en tres terrazas aprovechando así la pendiente del terreno, ocupando en su totalidad 112 hectáreas. El Palacio se encuentra en la parte más alta, escalonando sus edificaciones por la ladera de la montaña, en una situación de clara preeminencia sobre el caserío urbano y la mezquita aljama, extendidos por la llanura. Siguiendo la disposición en terrazas encontramos que la primera corresponde a la zona residencial del califa, seguido por la zona oficial (Casa de los Visires, cuerpo de guardia, Salón Rico, dependencias administrativas, jardines…) para finalmente albergar a la ciudad propiamente dicha (viviendas, artesanos…) y la Mezquita Aljama, separadas de las dos terrazas anteriores por otra muralla específica para aislar el conjunto palatino. Como muestran los estudios arqueologicos realizados en la zona, existía una morfología urbana con grandes áreas no edificadas, vacíos que se corresponden con todo el frente meridional del Alcázar, lo que garantizaba el aislamiento del mismo y proporcionando además una apertura visual del paisaje idílico de la campiña. Por este motivo, los únicos espacios edificados en este nivel inferior son dos amplias franjas extremas: la occidental, donde la trama urbana era de ordenación ortogonal, y la oriental, que poseía un urbanismo menos ordenado.

Contexto histórico

El estado andalusí del Califato de Córdoba fue proclamado por Abderramán III (Dinastía Omeya) en el año 929 d.C. Convirtió a esta ciudad en una de las principales de toda Europa en la época musulmana.En el 750 d.c la dinastía de los Omeyas es derrocada del Califato de Damasco por los Abasíes. Abd el Rahman ben Humeya (Abderramán I), siendo miembro superviviente de los Omeyas, huye a Al-Ándalus proclamando el Emirato de Córdoba en 756 d.c independiente de la nueva capital Abasí, Bagdad. Abderramán I no se proclamó califa pero si lo hizo uno de sus sucesores, Abderramán III, después de acabar con la inestabilidad política del emirato (principalmente la revuelta de Omar ben Hafsún). La creación del califato significó alzarse hasta el nivel de Estado del Califato de Bagdad con todo lo que ello conlleva, tanto religioso como político, en competencia con el califato abasí.

El estado Cordobés se consolida bajo los reinados de Abderramán III (929-961) y su hijo y sucesor al-Hakam II (961-976), Abderramán III decide entonces construir una ciudad palaciega para residir junto a su corte, y que represente su poder político y religioso, es el año 936 d.C. cuando se crea Medina Azahara, ciudad que concentrará todo el poder político del Califato.

Las relaciones diplomáticas se centraron en los reinos cristianos de la península, con intensos diálogos y algunos enfrentamientos bélicos; el norte de África, contra los fatimíes que controlaban rutas comerciales clave con el África subsahariana desde donde llegaba el oro; y el Mediterráneo donde se mantuvieron relaciones diplomáticas con Bizancio.

Con el reinado de Hisham II (976-1016) el verdadero protagonismo lo tuvo el “hayib” o primer ministro Almanzor, genio militar en su lucha que mantuvo en jaque a los reinos cristianos del norte llegando a entrar en León, Pamplona, Barcelona o Santiago de Compostela donde se llevó las campanas del templo prerrománico dedicado a Santiago hasta Córdoba.

Muere Almanzor en 1002 d.C. provocando problemas en la sucesión, que finalmente desembocan en una guerra civil en 1010 d.C. y es en 1031 d.C. cuando se pierde la hegemonía del Califato denominándose Al-Ándalus, formado por el conjunto de pequeños reinos de Taifas y dejando paso a los reinos cristianos. Durante esta guerra civil o “fitna” Medinat al-Zahara se fue abandonando, sufriendo saqueos posteriores y pasando al olvido. Los almorávides, que irrumpieron desde el norte de África en Al-Ándalus en 1086 y unificaron los reinos taifas bajo su poder, desarrollaron su propia arquitectura, pero es muy poco lo que ha sobrevivido, ya que la siguiente invasión, la de los almohades, impuso un islamismo ultraortodoxo y destruyó prácticamente todos los edificios almorávides importantes, junto con Medina Azahara y otras construcciones califales.