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Palacio de Orive

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orive

El Palacio de los Villalones, también llamado Palacio de Orive o casa del Duende, es un antiguo palacio renacentista situado en la plaza de Orive de Córdoba, en el barrio de San Andrés – San Pablo.

Podemos llegar a la Plaza de Orive mediante tres accesos: el primero desde la Calle San Pablo por su lado norte; el segundo desde la Calle de los Villalones por su lateral este; y el tercero desde los Jardines de Orive por una cancela junto al Palacio de Orive, en el lateral suroeste.

Este singular edificio renacentista, realizado en 1560, es una de las obras más trascendentales del arquitecto Hernán Ruiz II, en el cual demuestra sus conocimientos de las formas puristas. Se trata del ejemplo más espectacular y bello por su calidad compositiva y decorativa de todos los ejecutados en la arquitectura civil cordobesa del Renacimiento durante el quinientos.

El Palacio se ejecutó sobre el solar de una antigua casa perteneciente a la familia Hoces, demolida por Pedro I el Cruel por el apoyo que estos dieron a su hermano Enrique II de Trastámara.

Su interior es muy heterogéneo, pues al mismo tiempo que el piso alto es magnífico y tiene un precioso jardín con mucha arboleda y agua potable de pozo, las habitaciones bajas son casi inhabitables por su falta de luz, mucha humedad y dimensiones desproporcionadas.

La huerta interior,  por la parte del antiguo huerto del Convento de San Pablo se abrió al público, configurando los actuales Jardines del Orive.

Actualmente este palacio es sede de la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba que ha habilitado diversas salas para exposiciones temporales de autores contemporáneos.

Cuenta la leyenda

En este Palacio, hacia fines del siglo XVII, vivió el Corregidor Don Carlos de Ucel y Guimbarda, viudo, con su hija Blanca. Una noche pidieron albergue en la casa unos hebreos y el Corregidor les permitió dormir en el zaguán. Pero, en vez de dormir, los huéspedes encendieron una vela, rezaron unas oraciones y la tierra se abrió. Los hebreos descendieron por una escalera de mármol que apareció y, al poco rato, aparecieron de nuevo en la superficie, con un cofre cargado de oro. Al amanecer se despidieron del dueño y se marcharon.

Blanca, la hija del Corregidor, que esa noche los había estado observando por el ojo de la cerradura, quiso hacer lo mismo que los hebreos a la noche siguiente, así que encendió la vela, rezó y la tierra volvió a abrirse, apareciendo la misma escalera, por la que la muchacha descendió en compañía de una criada.

Habiéndose demorado más de lo conveniente, la vela se consumió, cerrándose la tierra y la única que pudo escaparse fue la criada. Bajo la tierra quedó enterrada para siempre Blanca sin que, por más excavaciones que el padre realizó, fuera posible encontrarla.

Dicen que todavía hoy, al separar de la pared el cuadro de un Cristo en una casa del Huerto de San Pablo, que linda con la casa de Orive, pueden escucharse los gritos agónicos y aterrorizados de una mujer joven, y hay quienes aseguran que una sombra misteriosa recorre de noche toda esta casa, asegurando que es el alma de Blanca, que aún vaga por sus habitaciones.

Descripción artística

La fachada compuesta por la puerta entre columnas acanaladas de capitel dórico y alzadas sobre basamento cajeado. El dintel se decora con un medallón que acoge una figura femenina con los brazos extendidos creando una cinta con inscripción y flanqueada por cartelas con leones. Sobre ésta una cornisa corrida a lo largo de la fachada, que da la vuelta a la plazuela formando un ángulo recto. En su parte central aparece un friso con ménsulas, entre las que se colocan escudos, conchas y florones.